Objetivo
Equilibrio y Conciencia
Equilibrio
Aunque el hombre evoluciona en
el seno de un universo que se considera lógico y racional,
evolutivo y confortable, doméstico y visible, no debe desolidarizarse
por eso de la Naturaleza y sus energías, de lo salvaje y
lo invisible (porque los dos juntos constituyen lo conocido y lo
desconocido, y son las raíces y las ramas del árbol
de la plenitud).
Si el Fosfenismo como método pedagógico y de desarrollo
individual nos estructura (raíces), la utilización
de las luces naturales y de los ritmos de la Naturaleza desarrollan
en nosotros las ramas de lo invisible que en sus frondosidades reúnen
lo sagrado. Estos dos aspectos no se oponen, muy al contrario, ya
que forman nuestra totalidad y la del Universo (partes material
y luminosa del electrón).
La realización espiritual o el acceso a la trascendencia
es la resultante de la mezcla armoniosa entre nuestros pensamientos
(mental) y la energía de la Naturaleza (astral). El iniciado
debe pues dividir su trabajo en dos partes, de un lado, aprender
a pensar en términos de luz, del otro conservar en su vida
mediante una conexión fiable, una realianza con la Naturaleza,
con el fin de estimular el conjunto de sus fenos (sentidos internos).
Poco a poco, la armoniosa mezcla entre pensamiento y el feno dará
sus frutos, conduciéndolo a las puertas de lo extraordinario
y lo sagrado.
Conciencia
Existe un conjunto Luz / Respiración
/ Alimentación expresado por el árbol al cual nos
conectamos con nuestro cordón de plata.
«Toda la energía acumulada en
la planta le viene del sol, y toda la energía humana proviene
de la conjugación de la alimentación y de la respiración,
es decir, en su origen, de la planta. Así, la clorofila es
el cordón umbilical por el cual recibimos la energía
solar, el único sostén de nuestra existencia, como
el feto recibe fuerza sólo por su madre. Noción simple,
por cierto, pero que convendría tener siempre presente en
nuestro espíritu, para recordarnos la interdependencia de
los reinos de la naturaleza, con el fin de no sentirnos jamás
más que una pequeña célula en el seno del Ser
infinito que te dio tu sonrisa, esta sonrisa que en el bosque, es
la sonrisa de la respiración divina». (Doctor Lefebure)
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Por Gilles GABLAIN
Naturo-Fosfenólogo
Diplomado por la Escuela del
Dr. LEFEBURE.
Asistido por:
Lucile QUACH VAN LÊ
Diplomado en neurociencias.
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