La
Extracción del Néctar
La energía
de los elementales
La energía de los elementales, como la
de las fuerzas de la naturaleza y del Universo, está constituida
por una sustancia análoga a la luz difusa (última
fase del fosfeno) descrita por el Doctor LEFEBURE. Así el
conocimiento perfecto de nuestro sistema fénico nos ayuda
a comprender los procesos de organización de nuestro pensamiento
y de nuestra energía, con el fin de conectarnos al alma de
la Tierra, del Universo y a los seres de luz.
La extracción
de la energía
Proyectar la energía, y
los ritmos cerebrales sobre los elementos permite extraer, desdoblar
su energía, ofreciéndole las formas que proyectamos.
Esta relación energética con el gran Todo Elemental
constituye el panteísmo que da a la Naturaleza y a sus elementos
un sentido sagrado. Se realiza al nivel de la matriz etérica
de nuestro planeta, mundo nutritivo al que el iniciado se acerca
para sacar la energía necesaria para su cuerpo etérico.
Este último conecta el cuerpo al doble y fue representado
en diferentes esoterismos por la imagen del cordón de plata
de los iniciados.
El iniciado que proyecta su fosfeno, o fósforo cerebral,
sobre una luz natural o sobre los ritmos de la naturaleza, realiza
una mezcla entre su fenos y su pensamiento de una parte, y los elementos
sutiles de la naturaleza de otro. Así se crea una energía
rica, propicia a la aparición de seres energéticos:
hadas, diablillos, elfos, salamandras, ondinos y otros prodigios
Es evidente que la naturofenología, práctica contemporánea
del chamanismo de luz, recuerda la filosofía panteísta
de la antigua Grecia. Sin embargo, este panteísmo no es solo
fruto de un trabajo imaginativo, sensitivo o poético, proviene
también de la energía sutil que nuestro doble acumula
y que puede desplegar más tarde, proyectando su aura sobre
el conjunto de los elementos de la creación.
Por ejemplo, proyectando su fósforo cerebral sobre el primer
lecho de la tierra, a ras del suelo, percibimos lo que la tradición
nombra los «gnomos» (palabra que viene de griego, y
significa «que vive dentro de la tierra»). Proyectando
su fósforo cerebral sobre los reflejos de luz sobre el agua,
esta mezcla de energía producirá la aparición
de ondinos y ondinas, etc.
«Aunque perteneciendo al mundo intangible,
estos seres derivan de una práctica específica con
nuestros elementos fénicos. Y la percepción subjetiva
de la naturaleza no es menos efectiva y fantástica también,
que los sueños que podemos tener cada noche, y para convencerse
de esta realidad, no hay más que armarse de paciencia y de
tenacidad. De modo general podemos decir que las fuerzas de la naturaleza
y de los elementos no tienen lenguaje preciso sino que reaccionan
a nuestras vibraciones más sutiles, y nuestras emociones
están allí para darles vida». (Daniel Stiennon)
Podemos, respetando algunos límites,
dar a esta energía diferentes formas. La percepción
de personajes en los árboles, las nubes, etc., es sólo
el principio de la extracción energética de un elemento,
es decir, de su desdoblamiento magnético. Ciertos chamanes
destacaban en este arte, detentando el poder de modelar paisajes
y bosques en una apariencia sometida a las formas pensadas que provenían
de su subconsciente. Los paisajes sugestionados se volvían
tan expresivos por la potencia energética de los ritmos inducidos
y las formas pensadas parecían tan efectivas, que los espectadores
se zambullían en el encanto o en el miedo según el
deseo del brujo.
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Por Gilles GABLAIN
Naturo-Fosfenólogo
Diplomado por la Escuela del
Dr. LEFEBURE.
Asistido por:
Lucile QUACH VAN LÊ
Diplomado en neurociencias.
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